UTOPÍA
Javier Figueroa
UNACH 2026: CUANDO EL CONOCIMIENTO TAMBIÉN PONE A CHIAPAS EN EL MAPA
No todos los días una universidad logra convertirse en punto de encuentro para miles de personas provenientes de distintas latitudes del mundo. Y eso es precisamente lo que ocurrió con la CIU UNACH 2026, una experiencia que, más allá de las cifras, deja una reflexión importante sobre el papel que debe jugar la educación superior en una sociedad que enfrenta enormes desafíos.
Más de 450 actividades presenciales y a distancia, con la participación de académicos, investigadores, estudiantes, artistas y especialistas de 21 países, hablan de una universidad que decidió abrir sus puertas al mundo y, al mismo tiempo, mostrar que desde Chiapas también se generan conocimiento, talento, cultura e ideas capaces de dialogar con otras regiones del planeta.
Y aquí hay un punto que vale la pena subrayar: una universidad no se mide únicamente por sus edificios, sus aulas o el número de alumnos que registra. Su verdadera dimensión se encuentra en su capacidad para generar conocimiento, provocar debate, formar pensamiento crítico y establecer vínculos que trasciendan las fronteras.
La CIU UNACH 2026 representa, en ese sentido, una bocanada de aire fresco.
La presencia de participantes de países como Argentina, Brasil, Chile, China, Colombia, Corea del Sur, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Nepal, Países Bajos, Puerto Rico y Sudáfrica permitió que Chiapas dejara de ser solamente receptor de conocimiento para convertirse también en anfitrión de una comunidad internacional interesada en compartir experiencias.
Pero quizá uno de los mayores aciertos de este encuentro fue colocar al estudiantado en el centro de la discusión.
Porque de poco serviría traer ponentes de talla mundial si los jóvenes universitarios permanecieran como simples espectadores. La verdadera riqueza aparece cuando un estudiante puede escuchar otras voces, cuestionarlas, confrontar ideas, descubrir nuevas perspectivas y entender que su formación profesional no termina en el salón de clases.
Ahí está uno de los grandes valores de la CIU.
El conocimiento no puede permanecer encerrado en los libros ni en los laboratorios. Tiene que salir a la sociedad, debatirse, compartirse y convertirse en instrumento de transformación.
La UNACH tiene, además, una responsabilidad particularmente importante. Chiapas necesita una universidad pública fuerte, crítica, vinculada con su realidad social y capaz de mirar simultáneamente hacia su entorno y hacia el mundo.
Por ello, encuentros como éste adquieren una dimensión que va mucho más allá de una agenda de conferencias.
El rector Oswaldo Chacón Rojas ha destacado la necesidad de generar espacios para discutir ideas, establecer vínculos con especialistas de distintas partes del mundo e incorporar nuevos saberes. El planteamiento es correcto, pero el desafío consiste ahora en darle continuidad.
Y en esta tarea también debe reconocerse el trabajo del Comité Organizador, encabezado por la secretaria General de la Universidad, María del Carmen Vázquez Velasco, cuya labor permitió articular una agenda de esta magnitud.
La clausura, con un concierto en la Colina Universitaria que congregó a miles de integrantes de la comunidad UNACH y visitantes, puso la nota festiva a una celebración que tuvo como denominador común el encuentro.
Ciencia, cultura, innovación, arte y juventud compartiendo un mismo espacio.
Eso también es hacer universidad.
La CIU UNACH 2026 deja, pues, algo más importante que una estadística de participantes o el número de actividades realizadas. Deja la evidencia de que Chiapas puede ser escenario de encuentros internacionales y que su universidad pública puede mirar al mundo sin perder de vista las necesidades de su propia sociedad.
Ahora viene lo más difícil: conservar esa energía, fortalecer los vínculos y transformar las buenas ideas en proyectos, investigaciones, oportunidades y soluciones.
Porque una universidad que se abre al mundo tiene que estar preparada para asumir también los retos que ese mundo le plantea.
Y si la CIU UNACH 2026 logró reunir a miles alrededor del conocimiento, la cultura y la innovación, el siguiente paso debe ser lograr que ese conocimiento regrese a las aulas, llegue a las comunidades y se traduzca en bienestar para Chiapas.
Ese sería, sin duda, el mejor legado de esta gran celebración universitaria. HASTA EL SIGUIENTE COMENTARIO.

