Ex Trospeccion

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Jorge Alberto Rincón  Acebo

13..  Somos, polvo de estrellas.

 Jorge Alberto Rincón  Acebo. jorgearinconacebo@gmail.com

Ya que seremos cadáveres provenientes de otros cadáveres estelares. También cadáveres seremos, donaremos nuestros componentes a la naturaleza. Pasaremos a ser parte de otros seres vivos. Somos finitos,  ¡Infinitamente finitos!. Provenimos de los elementos,  estos  se formaron en los sistemas solares primigenios  que ya desaparecieron, formando  en su núcleo Helio y Litio. Pasaron miles de millones de años y explotaron. De sus cadáveres se  formaron supernovas, en estas el carbón, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno y azufre, fundamentos de la vida, terrestre. A través de estas explosiones, los elementos se fueron dispersando, a través de otras estrellas, antecesoras de nuestro sol, se  continuaron formando nuevos elementos hasta alcanzar números atómicos más pesados.

Reconozcamos que la complejidad proviene de lo simple, como la fineza proviene  de  lo  elemental, de su continuo refinamiento  a través de la existencia.

¡Así es  el universo!  ¡Como es arriba es abajo!

Le demostraron sus maestros a Pitágoras.

Si comparamos a la  materia viva  cuya cualidad es  reproducirse, podemos expresar como si habláramos de Física. Y así expresar “La  vida trabaja con lo que funciona”. Hace 4500  millones de años aparece nuestro planeta, en este surge  largo tiempo después la vida unicelular, se diversifica para formar  seres  que  a través de su metabolismo liberan oxígeno, pasan miles de millones  de años  para que suceda la explosión cámbrica. Antes de referirnos a las consecuencias actuales de esta, hay que recalcar que  la vida  es un proceso físico químico que se  inicia y evoluciona de forma lenta sin apremios. En ausencia de oxígeno, evoluciona a partir de las bacterias anaeróbicas que liberan oxígeno como producto de desecho metabólico, llegando a ser tan abundante que provocan casi su autodestrucción. Para cuando esto sucede ya existen bacterias que parasitan a otras bacterias, estas son las mitocondrias y los cloroplastos. En otras palabras la química se  perfecciona pasando de la glucólisis anaeróbica con bajo rendimiento energético a la aeróbica, de alto rendimiento energético, a través del ciclo de Krebs y de Calvin. La vida nos muestra su continuo perfeccionamiento de los procesos más simples a los más complejos.

Ahora los seres humanos estamos  restableciendo el equilibrio anaeróbico a través de los gases contaminantes. Para llegar  a ello han transcurrido 450 mil millones de años. Este equilibrio  se  ha transformado en  lo físico, químico y biológico. Volvamos a las consecuencias de la vida y su evolución. Los seres  humanos  hemos aprovechado el carbón como producto de la explosión cámbrica de la vida, después a causa de la extinción pérmica de los reptiles a  raíz de la  explosión  volcánica masiva prosperan los dinosaurios como la forma de vida dominante, se extinguen hace 65 millones de años como consecuencia de la colisión de un meteorito en el área aledaña a lo que hoy es  la península  de Yucatán. En aquel tiempo el planeta tierra sufrió el ocultamiento del sol, desaparecen los seres vivos con pesos superiores a los  20 kilogramos. Los  que se reproducen por huevos sobreviven a través de sus crías. Al desaparecer  los dinosaurios como la forma de vida dominante, fue posible la proliferación y diversificación de los  mamíferos. ¡De ellos provenimos! De esas diminutas criaturas semejantes a ratones.  Para llegar ahí, hemos saltado de los peces óseos hasta los mamíferos. La corteza terrestre  está formada por placas con un núcleo incandescente, estas están cubiertas por el agua que forman los océanos. De estos emergen los continentes que son cambiantes. Nuestro planeta adopta su aspecto actual  hasta hace 10 millones, ya existe el Río Colorado el cuál  esculpe el Gran  Cañón, también ya se formó la cordillera de los Andes, en Asia  al chocar el subcontinente Indio formó el Himalaya. El planeta se  enfrío. Aun hay mucho trecho por contar, ahora solo diré que, con  nuestros conocimientos actuales se sugiere que la tierra es el único planeta del sistema solar en que existen las condiciones actuales que favorecen la vida como la conocemos los seres humanos, en el   se puede producir fuego. Gracias a la mezcla de fuego de las manos y el cerebro humano se produce tecnología, produciendo cerámica, armas, utensilios metálicos y  el vapor. Para llegar a ese punto, existió un largo recorrido. Solo mencionaré  algunos eventos, hace 200 mil años surge la voz, a través de esta se produce la capacidad de compartir la información. También al lograr aprehender de la  experiencia, se pretende alcanzar la inmortalidad a través  de  preservar nuestra  memoria. Y esto se logró  gracias a  la escritura, al no olvidarse del hoy, teniendo como medio, la capacidad de  plasmar el  pensamiento simbólico. Antes de  ello hace 26 millones, los proto humanos primitivos  deambulaban en campos ricos en silicio proveniente de los cadáveres de las estrellas formando con el oxígeno sales, rocas sólidas, utilizadas para hacer  utensilios. Hace 100  mil años el homo sapiens ya  está listo para expandirse a otros  continentes, habitando Europa desde 30000 años, Siberia 12000 años.  Apenas hace 12 mil años los humanos abarcan todo el planeta llegando a la punta de América del Sur. Hace 4 mil  años surgen según nosotros las civilizaciones, comercio, ciudades y con ellas las desigualdades. Desaparece la edad  de oro tan añorada, el paraíso. Surge el nacimiento de la explotación del ser humano por el ser humano. Digamos ahora  que hace apenas 300 años aceleramos la destrucción de nuestro medio ambiente, talamos nuestros boques para tener combustible al descubrirse las minas de carbón proveniente de los helechos. Creándose la época del vapor mediante la combinación de la energía, la del motor  liberando al ser humano del límite de sus propios  músculos, se produce una evolución en la vida  humana, permitiéndonos mayor tiempo  para pensar. Al surgir la luz eléctrica hace poco más de 100 años se alargan los días, se acortan las noches, se reducen los periodos nocturnos de incertidumbre, del miedo de la especie a la  obscuridad. Desasosiego proveniente de nuestros genes, de nuestro reflejo de supervivencia, mostrado en nuestra respuesta  fisiológica de huida y conservación que ahora nos provoca hipertensión.  Las guerras se triplican, pero su efecto sobre la población desparece. Las  medidas higiénicas, de salud multiplican a la humanidad   y ahora se está a punto de destruirse.

Pasamos de 3 900 millones  en  el siglo XIX  a 1 000  millones en 1900,  a  3000 millones  1990,  a casi 6 mil millones en el 2011. En el 2020 se está por alcanzar ¡los 8 mil millones! ¿A dónde se dirige la humanidad? ¿En dónde radica la sapiencia? ¡He ahí la alternativa! Somos polvo de estrellas. Serás cadáver proveniente de otros cadáveres. 

Saberse finitos dota de intranquilidad  concediendo la posibilidad  de valorar  la existencia. Paradójico pero así es.

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