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POR: JAVIER FIGUEROA

CHIAPAS YA NO PUEDE SEGUIR SIENDO REHÉN DE LA SIMULACIÓN

Hay diputados federales que parecen haber confundido la representación popular con un privilegio personal.

Llegan a San Lázaro, ocupan una curul, levantan el dedo cuando corresponde, reciben su dieta y después pretenden convencer a los ciudadanos de que ya hicieron méritos suficientes para continuar en el cargo.

¡No señores!

Una curul no es un premio. Es una responsabilidad.

Y quien pretenda reelegirse debería someterse, antes que nada, al juicio más importante: el juicio de los ciudadanos que le dieron el voto.

La pregunta es brutalmente sencilla:

¿Qué hicieron por Chiapas?

No qué prometieron.

No qué publicaron en Facebook.

No cuántas fotografías se tomaron.

No cuántos boletines distribuyeron.

¿Qué resultados concretos pueden presentar?

¿Cuántas iniciativas defendieron? ¿Qué problemas de Chiapas llevaron a la tribuna? ¿Qué gestiones realizaron? ¿Qué beneficios concretos consiguieron para sus distritos? ¿Cuántas veces regresaron a escuchar a quienes los llevaron a San Lázaro?

Porque levantar el dedo y cobrar puntualmente no puede ser presentado como una hazaña política.

El ciudadano merece mucho más.

Merece representantes que trabajen, que legislen, que gestionen, que regresen a sus distritos y que tengan la dignidad de rendir cuentas.

Y aquí no hay que dejarse engañar por colores, partidos ni discursos.

Hay que revisar nombres y apellidos.

Hay que revisar trayectorias.

Hay que revisar votos.

Hay que revisar iniciativas.

Hay que revisar resultados.

Porque si alguien quiere repetir en el cargo, que primero explique qué hizo durante el tiempo que ya tuvo el privilegio de representar al pueblo.

¡Ya basta de confundir popularidad con resultados!

Chiapas no necesita políticos que aparezcan únicamente cuando necesitan votos.

Necesita representantes que estén presentes cuando la gente tiene problemas.

Y que quede claro:

El voto ciudadano no es propiedad de ningún partido, de ningún diputado y de ningún grupo político.

Es del ciudadano.

Por eso, cuando llegue el momento de acudir a las urnas, que nadie vote por inercia.

Que cada ciudadano pregunte, investigue y compare.

Porque reelegir o no a un legislador debe depender de su desempeño público, de sus resultados y de la valoración libre e informada de los ciudadanos.

Y a quienes pretendan regresar a pedir el voto después de años de ocupar una curul, habría que recibirlos con una sola pregunta:

“¿Qué hiciste por Chiapas cuando tuviste el poder para hacerlo?”

Que respondan.

Y que la ciudadanía, con información en la mano, decida. Al que le venga el saco que se lo ponga. HASTA EL SIGUIENTE COMENTARIO.

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