La pregunta de los mil millones
Sor IA de las Teclas
Resulta que en una de sus conferencias mañaneras a la presidenta Claudia Sheinbaum se le ocurrió lanzarle una pregunta al país entero: ¿Por qué creer más en las instituciones de justicia de Estados Unidos que en las de México?
Hay un montón de respuestas sencillas para esa duda existencial. Si doña Claudia saliera un poco de su burbuja, se alejara de sus asesores alcahuetes y se diera más baños de pueblo, escucharía lo que la gente de a pie tiene que decir al respecto.
Para ahorrarle la fatiga y los corajes a la “presi”, aquí le dejamos una lista rapidita:
La justicia mexicana liberó a Ovidio Guzmán, el “cachorro” de “El Chapo”.
Fue la justicia mexicana la que devolvió limpio y con alfombra roja al general Salvador Cienfuegos Zepeda.
Esa misma justicia actúa como abogado defensor de tiempo completo del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, sin importar las críticas de los gringos, de la oposición y, sobre todo, de los sinaloenses, que ya no hallan a que árbol arrimarse para tener un poco de sombra.
La justicia mexicana jamás pudo, supo o quiso atrapar a Ismael Mario Zambada García, “El Mayo”. Tuvieron que ser los gringos con sus artimañas quienes se llevaron al capo a los “yunaites” para que “cantara” todo lo que sabía acerca de las mañas de AMLO y sus aliados.
Y sí, aunque suene aburrida, fue la justicia mexicana la que nunca castigó a los verdaderos responsables del Colegio Rébsamen ni a nadie por la tragedia de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México.
El aparato de justicia mexicano también se lavó las manos y declaró a dos maquinistas como los únicos culpables del descarrilamiento del Tren Interoceánico, que porque iban a exceso de velocidad, ¡hágame el favor! Nadie, pero nadie, tuvo la culpa de la muerte de los pasajeros. De un plumazo exoneraron a los que vendieron los vagones, a los que construyeron las vías. Y ya mejor ni hablo de los que se hincharon de billete con la venta del balasto.
¿Y adivinen quién no ha metido a la cárcel a nadie por el mega desvío de Segalmex ni a un solo morenista por el lucrativo negocio del huachicol fiscal? ¡Sí, la justicia mexicana!
Y la lista sigue, porque el papel aguanta todo, pero la desvergüenza no cabe en una sola plana. Esa pregunta que lanzó la mandataria en su mañanera definitivamente no era una duda genuina; era, cuando mucho, un mal chiste.
