PUNTO Y COMA
Roger Laid
¿QUIÉN ATIENDE EL ISSTECH?
Los vacíos se llenan…
Hay instituciones que no pueden darse el lujo de funcionar en automático, a distancia o por terceras personas.
El ISSTECH es una de ellas.
Mientras su directora general doctora Andrea Celeste Ochoa, aparece cada vez más ocupada en eventos y actividades propias de la agenda del Gobierno del Estado, dentro del instituto comienzan a acumularse inconformidades que requieren algo mucho más importante que fotografías institucionales: presencia, conducción y respuestas.
Por un lado, la bolsa de trabajo, las coberturas, las categorías, los turnos y las guardias no son asuntos menores. Detrás de cada asignación hay un trabajador que espera una oportunidad y una institución que tiene la obligación de garantizar que las reglas sean iguales para todos: Y precisamente ahí está el problema.
Han comenzado a circular señalamientos sobre la manera en que se estarían asignando coberturas y oportunidades dentro del ISSTECH. Se habla de posibles preferencias, relaciones familiares o personales, diferencias en las categorías, turnos y guardias, así como cuestionamientos sobre asistencia y trato al personal.
¿Son ciertas esas acusaciones? Iremos a fondo investigando, pero es importante reconocer que eso debe determinarlo una investigación interna.
Pero hay algo que sí puede exigirse desde ahora: que la directora general doctor Andrea Celeste Ochoa atienda el problema.
Porque cuando una institución de salud acumula inconformidades y la cabeza del organismo está más concentrada en la agenda política externa que en resolver los problemas internos que son su responsabilidad, el vacío de conducción termina llenándose con rumores, pleitos, grupos, revueltas y hasta buscando culpables en otros lados.
Y eso es justamente lo que debería evitarse.
No se trata de pedir que la directora doctora Andrea celeste Ochoa deje de acompañar las actividades del Gobierno del Estado. Su participación institucional puede ser necesaria.
El problema aparece cuando la agenda política termina desplazando la agenda del instituto.
El ISSTECH tiene trabajadores, derechohabientes, médicos, enfermeras, personal administrativo y una estructura que necesita decisiones todos los días. No puede conducirse únicamente desde un escritorio ni mucho menos mediante intermediarios.
Si existen dudas sobre la bolsa de trabajo, que se abra la información.
Si existen dudas sobre las coberturas, que se revisen.
Si existen dudas sobre categorías y turnos, que se transparenten los criterios.
Si existen denuncias sobre guardias y asistencia, que se confronten los registros.
Y si existen personas que están siendo injustamente señaladas, que la investigación también sirva para limpiar sus nombres.
Eso es gobernar señora directora, eso es empatar esfuerzos con el mandatario estatal ya que sus instrucciones son muy claras cero corrupciones y cero mentiras.
Porque el problema no es que haya inconformidad. El problema es que la inconformidad crezca hasta convertirse en conflicto porque nadie quiere, o nadie puede, dar una respuesta.
La directora general todavía está a tiempo de tomar el control. Que convoque a los trabajadores.
Que revise personalmente la operación de la bolsa de trabajo.
Que ordene una auditoría de las coberturas y guardias de los últimos doce meses.
Que se publiquen los criterios de asignación.
Que se investiguen los posibles conflictos de interés.
Y que, si alguien está abusando de su posición, se actúe. Eso lo insiste el mandatario.
Pero también que se defienda a quienes estén siendo acusados injustamente.
Porque transparencia no significa condenar antes de investigar; significa investigar antes de encubrir o señalar.
Y aquí hay una pregunta que la directora general del ISSTECH doctora Andrea celeste Ochoa debe responder:
¿Está conduciendo el instituto o solamente acompañando la agenda del gobierno?
El gobernador necesita funcionarios que estén en el territorio, sí. Pero también necesita que cada organismo de su administración funcione y -alerta- ya está limpiando.
Y el ISSTECH no puede convertirse en una institución donde los problemas crecen mientras su directora está en otro lugar.
La política puede esperar unas horas.
La salud de los derechohabientes y los derechos de los trabajadores, no.
Y, sobre todo, que la directora general vuelva a poner al ISSTECH en el centro de su agenda.
Porque cuando falta autoridad, alguien ocupa el espacio. Y cuando falta conducción, comienzan las revueltas.
Puntos Suspensivos…
Cuando el poder se convierte en patrimonio familiar, la meritocracia empieza a ser una palabra incómoda. Circulan señalamientos sobre familiares y allegados, como un sobrino de la directora general que estudio medicina en la Pablo y no paso el Ceneval y ya está atendiendo, otro que estudio abogacía trunca y es coordinador de clínicas en la costa, están ocupando espacios estratégicos en el ISSTECH ¿entonces donde estar el servicio de calidad? Si esas versiones son ciertas, el problema no es el parentesco, sino que los cargos públicos terminen funcionando como cuotas de familia y no como responsabilidades que exigen capacidad, experiencia y resultados. Hay muchos ingresos cuestionables. El servicio público no es herencia. Pero parece que en el ISSTECH están buscando le tesoro.
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