Santo Domingo de Guzmán, entre fe, tradición y cultura en Chiapa de Corzo

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Por Carlos  Rafael Coutiño Camacho.-

Fe, tradición y cultura se entrelazan en Chiapa de Corzo durante las celebraciones en honor a Santo Domingo de Guzmán, patrono de esta histórica ciudad, donde la devoción popular transforma calles, barrios y espacios públicos en escenarios de encuentro comunitario  uniendo a pueblos de la región y de los Altos   hasta la Frailesca.

Las actividades religiosas tienen como uno de sus momentos más significativos el recorrido de los Alféreces y Nahuaréz, expresiones de una tradición transmitida de generación en generación.

Con música, rezos, ofrendas y el acompañamiento de familias chiapacorceñas, estas manifestaciones recorren distintos puntos de la ciudad para rendir homenaje al santo, reafirmando el vínculo entre la fe católica y las costumbres locales.

La jornada contempla también rezos y celebraciones eucarísticas en el templo de Santo Domingo de Guzmán, donde creyentes acuden para agradecer, pedir por sus familias y mantener viva una tradición que forma parte de la identidad de Chiapa de Corzo.

El ambiente religioso se complementa con actos deportivos y culturales, que amplían la participación de la población y convierten la festividad en un espacio de convivencia.

El templo de Santo Domingo, conocido popularmente como la Iglesia Grande, constituye además un testimonio excepcional de la historia colonial de Chiapas.

De acuerdo con registros turísticos locales, fue construido en 1554 por el fraile Pedro de Barrientos y presenta una marcada influencia mudéjar, el edificio forma parte del conjunto histórico que distingue a Chiapa de Corzo y se encuentra estrechamente ligado a la vida cultural y religiosa de la ciudad.

Su antigüedad permite dimensionar la profundidad histórica de esta celebración: el templo chiapacorceño fue levantado antes de que comenzara la construcción del actual edificio de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, cuyos trabajos iniciaron en 1573.

Así, la fiesta de Santo Domingo no solamente representa una expresión de religiosidad popular, sino también la permanencia de una memoria histórica que ha sobrevivido durante casi cinco siglos.

Entre rezos, procesiones, música, deporte y actividades culturales, Chiapa de Corzo vuelve a encontrarse con sus raíces.

La celebración de Santo Domingo de Guzmán confirma que la tradición permanece viva cuando una comunidad participa, transmite sus costumbres y reconoce en ellas una parte esencial de su historia e identidad.

Cada actividad fortalece el sentido de pertenencia y permite que las nuevas generaciones conozcan, respeten y continúen este legado vivo de Chiapas.

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