EN OPINIÓN DE…

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Luis Bonilla

A OCHO AÑOS DEL TRIUNFO DE LÓPEZ OBRADOR.

Este jueves se cumplen 8 años de aquella victoria electoral. Los mexicanos no teníamos una visión clara de la dimensión que esa decisión ciudadana en urnas traería a la vida política del país “

 A ocho años de la histórica elección del 1 de julio de 2018 que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, el movimiento político y social de la Cuarta Transformación se mantiene vigente y en su segunda etapa de gobierno. Este periodo marcó el inicio de profundos cambios en la vida pública nacional.

Aquel triunfo fue un parteaguas en la historia política de México. Significó el fin de un largo periodo de gobiernos neoliberales y el establecimiento de un nuevo proyecto de nación basado en la austeridad republicana, el combate a la corrupción y una política social con el lema principal de “por el bien de todos, primero los pobres”.

Entre las acciones más destacadas de este movimiento se encuentran: la consolidación de pensiones universales para adultos mayores, becas estudiantiles y apoyos para personas con discapacidad, los cuales fueron elevados a rango constitucional.

Desarrollo de proyectos clave como el Tren Maya, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y la Refinería Olmeca en Dos Bocas, además del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec muy cercano a la región de Chiapas.

Tras concluir el mandato de Andrés Manuel López Obrador el 30 de septiembre de 2024, el movimiento dio paso a lo que se ha denominado el “segundo piso de la transformación”. Bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el gobierno federal mantiene los ejes centrales de soberanía, justicia social y fortalecimiento económico, buscando consolidar los programas y obras iniciados en el sexenio anterior.

Pero la balanza de ese gobierno se inclina más por las promesas y engaños que en consolidarlo como buen gobierno; El expresidente Andrés Manuel López Obrador dejó pendientes en materia de seguridad, consolidar un sistema de salud universal gratuito, y lograr el crecimiento económico prometido. Su estrategia de seguridad no redujo significativamente la violencia y su promesa de descentralizar las dependencias gubernamentales a los estados tampoco se concretó.

El presidente Andrés Manuel López Obrador incumplió varios puntos de sus 100 compromisos y su Plan Nacional de Desarrollo presentados al inicio de su gobierno sobre economía, seguridad, salud e infraestructura.

La desaparición del Seguro Popular y la creación fallida del INSABI derivaron en un grave desabasto de medicamentos y millones de personas sin cobertura médica efectiva. Emblemáticos proyectos gubernamentales, como la producción de la vacuna “Patria”, absorbieron millones de pesos sin concretarse a tiempo.

A pesar de la creación de la Guardia Nacional, la estrategia de “abrazos, no balazos” no logró reducir los índices de violencia. El sexenio cerró con cifras récord de homicidios dolosos y un aumento en el control territorial por parte del crimen organizado en varias regiones del país.

El sexenio registró un crecimiento económico promedio cercano a cero, agudizado por la pandemia, pero marcado por decisiones polémicas. La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco generó pérdidas estimadas en más de 330 mil millones de pesos, y megaproyectos insignias como la refinería de Dos Bocas superaron sus presupuestos originales enfrentando retrasos operativos.

Aunque fue el eje central de su plataforma política, diversas organizaciones independientes y medios periodísticos documentaron casos de corrupción dentro del círculo cercano al presidente y sus familiares. Organismos como Transparencia Internacional ubicaron a México con evaluaciones estancadas o negativas en el Índice de Percepción de la Corrupción.

Al recordar este aniversario, podríamos concluir al gobierno anterior y el actual de la llamada cuarta transformación, de la manera que debe ser cuando de responsabilidad y realidad hablamos.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la llamada “Cuarta Transformación” son señalados con evidencias por críticos, académicos y opositores por varios fracasos estructurales, principalmente en seguridad con niveles históricos de violencia, salud con desabasto y destrucción del sistema, economía con un crecimiento promedio nulo y alta corrupción.

Este segundo piso de esa cuarta transformación, esta cayendo en una más severa polarización social, en prácticas de represión social, laboral, de libertad de expresión y política.

La simulación es el discurso clave actualmente, los distractores son su arma favorita, la manipulación de cifras lo más concurrente, pero con una situación de la que no se han podido sacudir y es que a otros países principalmente el vecino del norte, no los han podido convencer.

México no es feliz como la presidenta afirma, es un país en el camino del despertar social que señala, reclama, acusa y responde, aunque la consejera jurídica del gobierno diga que las marchas no sirven para nada, pero se olvida que hoy por hoy, en los corredores de palacio existe una gran preocupación.

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