La Iglesia convoca a la paz y expone la crisis humanitaria en la frontera
Tapachula, Chiapas, 21 de junio de 2026.- La Diócesis de Tapachula, encabezada por el obispo Luis Manuel López Alfaro, emitió un pronunciamiento institucional en el que vincula la memoria de la violencia en el país con la necesidad de atender la crisis humanitaria de los migrantes en la frontera sur de México. El llamado surge en un momento de reflexión comunitaria sobre los crímenes del pasado y el deterioro de las condiciones de vida de las poblaciones en movilidad.
La representación religiosa rememoró los hechos ocurridos el 20 de junio de 2022 en el templo de Cerocahui, Chihuahua. En ese suceso, los sacerdotes Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, junto con el guía de turistas Pedro Palma, fueron asesinados dentro del recinto por un grupo criminal que perseguía a un civil. Este acontecimiento generó conmoción internacional y encendió las alarmas eclesiásticas sobre la inseguridad en el territorio nacional.
Por otra parte, el documento recoge las conclusiones del tercer encuentro de agentes de pastoral de movilidad humana de la frontera entre México y Guatemala. Los obispos y delegados participantes manifestaron su preocupación ante la persistencia de los flujos migratorios, agravados por dinámicas de empobrecimiento, precariedad, desigualdad y violencia. La Iglesia enfatizó que las familias en vulnerabilidad, especialmente niños y adultos mayores, sufren repercusiones en su salud física y mental, por lo que deben ser una prioridad para las autoridades y la sociedad civil.
Los representantes eclesiásticos cuestionaron las actuales políticas migratorias, acuerdos multilaterales y órdenes ejecutivas, al señalar que estas medidas atentan contra el derecho a la migración. Asimismo, señalaron que las redes delictivas, las estructuras de trata de personas y las extorsiones en las rutas hacia el norte se han consolidado en los últimos años, operando ante una respuesta institucional que calificaron como limitada por parte del Estado y organismos internacionales.
Los migrantes retornados a México y Guatemala sufren condiciones de abandono en las zonas fronterizas, experimentando pérdidas económicas y afectaciones emocionales tras intentar establecer un proyecto de vida en el extranjero. Frente a este escenario, las diócesis y parroquias reafirmaron su compromiso de mantener una labor de acompañamiento y asistencia social para mitigar el sufrimiento de los sectores desplazados.
Finalmente, los obispos y agentes de pastoral ratificaron que mantendrán activos sus centros de atención en la región, enfocando sus recursos en la protección de la dignidad y el auxilio de los caminantes que huyen de sus lugares de origen por motivos de supervivencia. (María Fernanda Hernández Fócil)

