Predicen en Arriaga el clima con Cabañuelas y el canto de las aves.
Alerta Chiapas
Cada enero, un sembrador del ejido Lázaro Cárdenas, en Arriaga, anota en una libreta si el día amaneció seco, nublado, ventoso o lluvioso. No es manía. Con esos apuntes de los primeros 24 días del mes calcula cómo será el clima de los doce meses del año y decide cuándo arriesgar la milpa.
Ese método tiene siglos y nombre: las cabañuelas. Un estudio sobre el conocimiento tradicional de esa comunidad ganadera, publicado en la revista Etnobiología, documentó cómo en el ejido leen el clima con las cabañuelas, la canícula y el canto de las aves.
Enero, el mes que adivina el año
En las cabañuelas, los primeros doce días de enero corresponden a los doce meses del año: el 1 es enero, el 2 febrero, y así hasta diciembre. Del día 13 al 24 se hace una cuenta regresiva. Si el tiempo de un día coincide con el de su par, el pronóstico se refuerza. A ese registro se suma la canícula, el periodo de calor y poca lluvia de julio y agosto que ayuda a afinar las fechas de siembra y cosecha.
El estudio también recogió el papel de dos aves como anunciadoras del tiempo en el ejido.
Llamanorte: Fines de septiembre y octubre Vientos fuertes; conviene apurar la cosecha. Llorona: Mediodía de abril y mayo Llegada de las lluvias; momento de sembrar.
La luna también manda en la milpa y el corral
El ciclo lunar guía otras decisiones. En el ejido se siembra el maíz en luna nueva, porque consideran que la raíz agarra fuerza, y se cosecha en luna menguante, para que el grano se conserve mejor. Las mismas fases ordenan el manejo del ganado, como el destete y la castración de las crías.
El sembrador del ejido Lázaro Cárdenas, mientras tanto, seguirá apuntando sus días de enero. Para él y para sus vecinos, esas libretas son un sistema para reducir riesgos donde el pronóstico oficial no siempre llega.
