Nadie lo contrató, pero lleva años vigilando este lugar en Tapachula
Carlos Mejía
En el Centro de Desarrollo Comunitario (Cedeco) hay un vigilante que nunca fue contratado, no usa uniforme y tampoco cobra un sueldo. Aun así, desde hace años recorre las instalaciones como si fueran su responsabilidad, cuidando el lugar que considera su hogar.
Su nombre es Black, aunque la mayoría lo conoce como “Comandante Black”. Este perro mestizo de pelaje negro se ha convertido en parte de la vida cotidiana del centro y en un personaje querido por trabajadores, vecinos y visitantes.
Su historia comenzó mucho antes de que el espacio luciera como hoy. En 2018, cuando ciudadanos y grupos organizados llegaron a limpiar el terreno, que durante años funcionó como un punto de acumulación de basura, Black ya estaba ahí. Era un pequeño cachorro negro que observaba todo desde la distancia mientras el lugar se transformaba.
Con el paso de los años se convirtió en un habitante permanente del Cedeco, aprendiendo a reconocer a trabajadores, visitantes frecuentes y cada rincón de las instalaciones. Con el tiempo alguien comenzó a llamarlo “Comandante Black”, un apodo que terminó quedándose. “Aquí nació, aquí creció y aquí sigue. Parece que siempre está vigilando todo”, comenta uno de los trabajadores.
Quienes lo conocen aseguran que disfruta la compañía de los policías. Cuando alguna patrulla llega al lugar, suele acercarse, caminar junto a los uniformados e incluso permanecer algunos minutos a su lado, como si formara parte del equipo.
Pero si algo distingue a este peculiar guardián es su gusto por las conchas. Aunque muchas personas le ofrecen comida, tiene preferencias muy claras. Los comerciantes del mercado cercano lo saben bien. “Es muy especial. El panadero que está ahí sabe qué darle. Si le avienta un pan que no sea concha, ni lo toca”, cuentan entre risas. Puede tratarse de cualquier otra pieza de pan, pero él la inspecciona, la huele y sigue su camino. Cuando aparece una concha, en cambio, no duda en aceptarla.
A pesar de los años, Black conserva un carácter tranquilo. No es agresivo ni representa un peligro para quienes llegan al lugar. Durante el día recorre distintas áreas del complejo, se acerca a los visitantes o simplemente observa el movimiento desde algún punto estratégico. Cuando cae la tarde, continúa ahí, como si entendiera que alguien debe permanecer atento.
Nadie sabe exactamente cuántos años tiene. Lo cierto es que quienes lo vieron llegar siendo cachorro ahora lo observan convertido en un perro adulto que forma parte de la identidad del Cedeco.
Para quienes conviven con él todos los días, seguirá siendo el guardia canino que patrulla los alrededores, acompaña a los policías y rechaza cualquier pan que no sea una concha. En el Cedeco todos coinciden en algo: ese territorio tiene dueño. Y su nombre es Comandante Black.
