TENGO CHISME
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Alfredo Araujo
La peor crísis de un Estado no es la escasez de recursos, sino la ausencia de políticos capaces y honrados.
Recordando a Juan Pablo Montes de Oca Avendaño
Coincidí poco con el Ing. Juan Pablo Montes de Oca Avendaño pero no se necesita mucho tiempo para percibir a las gentes de bien, sencillo en su trato y muy conocedor de la Ingeniería Civil con basta experiencia que consolidó en la Sub Secretaría de Infraestructura Carretera e Hidráulica del Gobierno del Estado de Chiapas de 2012 a 2015, egresado de la Universidad Autónoma de Chiapas y oriundo del Municipio de Venustiano Carranza del cual fue Presidente Municipal del 2011 al 2012, me tocó estar en contacto con el cuando se pavimentó con concreto hidráulico parte del Libramiento Sur y nos tuvimos que poner duros con la empresas que tenían adjudicados los contratos de Obra Pública para que hicieran bien las cosas en materia de agua potable y alcantarillado que se renovaran las tuberías de más de 30 años enterradas antes de colocar el concreto hidráulico sobre la base hidráulica, lo anterior desde mi responsabilidad como funcionario municipal en Tuxtla Gutiérrez, los constructores no me querían hacer caso por supuesto por no tener vela en el entierro según ellos por ser la obra de responsabilidad Estatal y yo un funcionario Municipal, sin embargo el Ing. Juan Pablo Montes de Oca Avendaño desde su responsabilidad institucional entendió perfectamente que efectivamente era necesario aptovechar que se levantó el pavimento viejo y renovar de una vez las instalaciones de agua potable y drenaje para evitar fugas en el futuro, por supuesto esto originaría más gastos pero eran necesarios y convocó a todas las empresas en su oficina y en un gesto de verdad raro en política pero que lo definió perfectamente como ser humano me pidió que presidiera la reunión un servidor y presentara a las empresas constructoras como se debían renovar las tuberías viejas y los datos y especificaciones técnicas correspondientes, se resolvió así de manera fácil y rápida un tema delicado gracias a la intervención firme y discreta del Ing. Montes de Oca y me causó de verdad una impresión muy buena por su capacidad técnica y por su sentido humano, nos saludábamos con afecto y respeto en donde nos encontrábamos y cada uno tomó caminos distintos el de él muy prometedor porque sin duda fue el hombre más cercano al actual Titular del Ejecutivo y tal vez el único que le hablaba directo y sin tapujos y con la capacidad y el criterio que tenía sin duda sus recomendaciones eran siempre acertadas, no tengo duda de esto último, una tragedia de esas que no tienen explicación lo hizo trascender de esta vida algo que dolió a Chiapas en un fatídico accidente aéreo.
Hoy se percibe mucho la ausencia de el Ing. Montes de Oca también en los temas de la Obra Pública en el Estado, a los empresarios de la Construcción nos queda muy claro que sin duda estaríamos mucho mejor si el estuviera como gran coordinador de las Dependencias que ejecutan Obra Pública, para empezar conocía a los auténticos empresarios de la Construcción los grandes, medianos, chicos y micros, amplio conocedor de la Ley de Obras Públicas, conocedor de las necesidades de trabajo de los Constructores que generan amplia derrama económica en las localidades y Municipios, y de resoluciones efectivas y discretas, abierto siempre al dialogo y de fácil acceso para entrevistarse con él como funcionario público, cualidades que lamentablemente están ausentes en muchos de los actuales funcionarios que encabezan y pertenecen a las Dependencias ejecutoras de Obra Pública, por supuesto que su ausencia pesa mucho más a sus seres queridos y cercanos, sus familiares y amigos de la infancia, sus paisanos del Municipio que gobernó, sin embargo de tal calado fue su personalidad y legado que estoy seguro muchos Chiapanecos lo extrañamos por lo necesario que sería en apoyar a consolidar el proyecto de su amigo más cercano el creador de la nueva ERA que nos beneficiará a todo Chiapas.
La vida es irónica, se necesita tristeza para conocer la felicidad, ruido para apreciar el silencio y ausencia para valorar la presencia.
Benedetti
