El Místico Recorrido de San Pascualito en Tuxtla Gutiérrez
Por Carlos Rafael Coutiño Camacho.- Cada mes de mayo, las calles del centro de Tuxtla Gutiérrez se convierten en el escenario de una de las manifestaciones de fe más singulares de Chiapas, es el tradicional recorrido del carretón de San Pascualito, cuyo templo está del lado poniente sur.
Esta festividad, que alcanza su punto cumbre el 17 de mayo, entrelaza de forma profunda la herencia indígena zoque, la devoción popular y una particular administración eclesiástica a cargo de la Iglesia Ortodoxa, que aunque con poca feligresía, ante los más de un millón de ciudadanos en la capital.
La veneración gira en torno a San Pascual Bailón, pero con una iconografía fuera de lo común. En este templo se resguarda una réplica esquelética de madera vestida con una túnica franciscana, colocada dentro de un féretro o carretón. Aunque la Iglesia Católica romana rechazó y vetó este culto debido a sus tintes esotéricos y su asociación con la muerte, el arraigo comunitario impidió su desaparición.
De hecho, es una de las iglesias que más fuerza tienen, después de la de San Roque, San Francisco, El Calvario, San Judas Tadeo, Guadalupe y Santa Cruz, de cierta forma, empareja o se eleva a las festividades del patrón San Marcos, y que decir de otros Santos del mismo pueblo de Tuxtla.
Para mantener sus puertas abiertas de forma legal ante el gobierno mexicano, los líderes de la mayordomía local recurrieron a la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa Independiente Mexicana, la cual asumió el resguardo del santuario, que realiza las mismas acciones que la católica.
La celebración inicia días antes con la bajada y la detallada limpieza de la santa réplica empleando aceites perfumados, una labor realizada minuciosamente por las autoridades zoques. El día principal, tras la misa solemne de la mañana, la imponente efigie sale en procesión montada sobre su anda o un carro alegórico adornado con llamativos ramilletes de joyonaqués (flores costuradas típicas de la región).
Cientos de feligreses locales y visitantes de estados vecinos caminan junto al santo pidiendo salud y bienestar. Durante la festividad, la Catedral Ortodoxa se colma de misticismo: las mujeres ingresan obligatoriamente con la cabeza cubierta y los curanderos tradicionales realizan las famosas “limpias” barriendo a los creyentes con hierbas de albahaca ante el altar.
El místico recorrido concluye compartiendo comida comunitaria zoque, consolidándose como un fuerte pilar de identidad cultural donde la fe ortodoxa y la herencia indígena caminan de la mano, en esta ocasión, participaron los Parachicos, aunque no son zoques, si se han sumado a la fiesta.
