LA FERIA
Sr. López
Bastón de mando.
Hace mucho le comenté de cuando la prima Tere regresó a Autlán, de su luna de miel (a Veracruz, en esos tiempos), y tía Teresona, su mamá, señora de pelo en pecho que sacó adelante a catorce hijos ella sola y traía marcando el paso a caporales y peonada de su rancho ganadero, nomás verla y saber que algo andaba mal. La llamó y rapidito supo que su niña había regresado del viaje de bodas, como se fue, intocada y virginal. Tía Teresona, revólver en mano llevó al fallido yerno con el cura párroco para deshacer el entuerto. Decía la abuela Elena al contarlo: -En esas cosas si fallas a la primera, es la última -llevaba razón.
Terminó marzo. Cómo pasa el tiempo, de veras, parece mentira pero a la señora del segundo piso, ya se le fue la cuarta parte de su sexenio al frente de los destinos de México, 18 meses de 72, ya son pasado. Igual de rápido se va lo que resta.
Antes que intentar un balance se podría -sin ponerse en plan muy exigente-, solo revisar una simpleza: si ya asumió el cargo. No, todavía no. Lástima. Formalmente, sí: ya juró ante el Congreso, ya se terció la banda, ya se mudó a Palacio Nacional, y ya es la primerísima figura de las conferencias de prensa de todas las mañanas. Parece Presidenta. Todavía no es. Todavía el gabinete no es suyo. Todavía en el Congreso los de cuarta juegan su juego y le juegan las contras. Todavía los de su partido son leales a sí mismos y a su antecesor.
Y muy en especial, todavía habitan en el primer nivel del gobierno, el de doña Sheinbaum, alimañas y sabandijas, delincuentes algunos, herencia que recibió a sabiendas y por su equivocada lealtad a quien la hizo Presidenta, pero no completamente Presidenta, que ella está para cuidar la imagen de su mentor, para asegurar que quede en los anales patrios, de igual a igual con Hidalgo, Juárez y Madero, los de las tres primeras transformaciones (según el visitante frecuente a Badiraguato, no lo olvide).
En un país presidencialista, tan presidencialista, eso es un gran problema no para ella que puede aparentar lo que le queda de tiempo en el cargo, flotando nomás, nadando de muertito, como se decía antes. Total, ella ya quedó en la historia como la primera mujer en semejante cargo. El problema es para el país, para un país con tantos fierros en la lumbre (o con la lumbre en los aparejos, usted escoja la analogía que mejor le parezca).
No es exageración. El Reporte de Riesgos Globales 2026, del Foro Económico Mundial, informa sobre los desafíos y amenazas que enfrentan 116 países: confrontación geoeconómica, conflictos bélicos, clima, polarización social, riesgos económicos globales, impacto negativo de la Inteligencia Artificial, multilateralismo en retirada, son los asuntos que ocupan la atención del mundo, al tiempo que se reporta una importante disminución (12 posiciones en el ‘ranking’ global), del riesgo que representan el crimen organizado y la economía ilegal.
Pero al hablar de México, el Reporte señala que en primer lugar y a diferencia de la tendencia global, nuestros principales problemas son el crimen organizado que prevalece en grandes regiones del país (sic), junto con la actividad económica ilícita.
Así nos ve el mundo y nos ve con los pelos parados. De plano no entienden qué pasa, qué nos pasa. No estamos en guerra y estamos chorreando sangre. Tenemos instituciones y gobierno y todo es un despelote.
Y mucha más sorpresa causa al mundo cómo responde oficialmente nuestro gobierno a las alertas globales sobre nuestra situación y a los reclamos locales, con afirmaciones por probar, estadísticas delirantes y gráficas en las que todo se atenúa, se maquilla.
Nada ni nadie, mella la versión oficialista de cómo está el país. Lo dijo en su primer informe de gobierno (es un decir): “Repito: vamos bien y vamos a ir mejor”.
Para calibrar qué de México escandaliza al mundo, repasemos eso de los desaparecidos. Seguro se acuerda que la Presidenta, tan oronda, informó la semana pasada que hay poco más de 132 mil desaparecidos, de los que 89 mil no los van a buscar por falta de datos o porque dieron signos de que están vivos (¡dioses!, o sea, si están vivos ya no están desaparecidos… eso es lógica de chimpancé sin amaestrar).
Como sea, que hay solamente 43,128 desaparecidos y que están buscando a 3,869 (ella dijo que son los que tienen “carpeta de investigación formal”). Eso escandaliza al planeta. Mire usted:
En los EU (agárrese), cada año se reportan de 460,000 hasta 600,000 desaparecidos. Es una barbaridad. Sí, pero entre 48 y 72 horas (horas), la autoridad encuentra al 99% (lo dice el FBI).
En Alemania, desaparecen cada año unas 110 mil personas. Su policía recomienda a la gente no buscar por su cuenta para no destruir pruebas o entorpecer. Ellos localizan al 50% en menos en una semana, en un mes al 80% y quedan sin resolver al año el 3% de los casos (unos 3,200). El 97% quedan resueltos.
Dirá alguien… ¡bueno son gringos, son alemanes! No, no es eso: son gobernantes, son funcionarios, hacen su trabajo (mire usted nada más qué secreto).
Más cerca de nuestra manera de ser, en España desde 2010 han desaparecido arriba de 361 mil personas, se resolvió el 95.5% de los casos y el 91% fueron desapariciones voluntarias, gente que localizaron y no quiso regresar a su nidito de amor.
Compare usted: en México, de 132 mil desaparecidos, 89 mil no van a buscarlos y están investigando 3,869 casos. Número de casos resueltos: cero. Cómo quiere que nos vea el mundo… ¡perdón!… es al gobierno al que ven escandalizados, uno qué.
Y lo mismo si repasamos la corrupción, el huachicol, la complicidad de funcionarios con el crimen organizado, el contrabando, la trata de personas y también, el desastre que son el sistema público de salud y el de educación, aparte del misterioso caso de cómo se hacen quebrar empresas que tienen el monopolio del petróleo y la electricidad.
Dirá otro de esos bien intencionados y mejor pensados: pero la señora Sheinbaum no tiene varita mágica. Muy cierto, sí, y tampoco bastón de mando.
