Francisco Zorrilla Ravelo: Se disparó en su propio pie

Francisco Zorrilla Ravelo Se disparó en su propio pie

 

Ante la renuncia presentada por Francisco Zorrilla Ravelo, al cargo de Secretario General del Ayuntamiento, que le fue encomendado por el Presidente Municipal de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, bien cabe este comentario: ¡Qué paradojas da la vida! Resulta que no fueron ni las diferencias políticas con el alcalde tuxtleco, ni el sinnúmero de quejas recibidas por el personal del Ayuntamiento por su trato déspota, grosero y abusivo, el cual, quienes bien le conocen, saben que ha caracterizado la conducta del viejo dinosaurio priista oriundo de Pichucalco y disfrazado de transformador.

No fue tampoco la pésima relación que sostuvo con la prensa ni las diatribas y actuaciones timoratas las que condujeron a Zorrila Ravelo a su autodefenestración, tal y como este sujeto ha querido sugerir a través de diversos personeros en la prensa local. Fue el mismo pichucalquense quien, como suele decirse, se disparó en el pie y hoy está herido de muerte política solo por culpa propia.

Servir a dos amos nunca ha funcionado toda vez que la lealtad, imprescindible en el oficio político, pasa a segundo término y eso es lo que ha hecho Zorrilla a lo largo de su inopinada trayectoria. Aislado en la elevada torre de su soberbia, alejado de la realidad por su certeza de creer saberlo todo, hoy paga las consecuencias de sus actos.

Ya bastante le había echado en cara la ciudadanía su desatención; ya mucho le habían aguantado sus desplantes los comunicadores. Ya mucho le había tolerado el alcalde su inoperatividad, pero eso no bastó. Fue su inveterado  hábito de creer que siempre tiene la razón, lo que a poco más de un año de gobierno municipal en la capital del estado, lo fue aislando y dejando completamente solo. Solo, sin Dios y sin Diablo, diría el poeta mayor.

Una renuncia que, por cierto, no tiene porqué aclarar el presidente municipal, toda vez que, como hemos venido señalando fue  obra propia del apuñuscado Francisco Zorrilla Ravelo que, ante su desgracia, busca culpables a quienes achacar su fracaso. Baste que se mire al espejo para reconocer perfectamente al autor de sus pesares.

Que no se deje sorprender o se equivoque el tuxtleco de a píe, el empresario, el comerciante, las amas de casa, los adultos mayores o los jóvenes, el Gobierno de Carlos Morales en Tuxtla sale ganando sin la presencia de Zorrilla Ravelo.

Se quita una piedra en el zapato y su andar será por ello más seguro, veloz y eficiente. Si no, al tiempo.

Julio Barrera Gordillo/ El popular

 

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