Indígenas pierden identidad y gana el Halloween

Indígenas pierden identidad y gana el Halloween

 

Con la llegada del Halloween a Chiapas, ha provocado que poco a poco en zonas indígenas también se tome como algo propio, desviando la identidad de los pueblos, todo empezó con pintarse el rostro como calaveras, pero ya se habla de fiesta y no de rezos ni acudir a las tumbas.

De acuerdo a indígenas tzotziles, algunos adultos han tomado el Halloween como una novedad, aceptado y salir así disfrazados a las calles como si se tratase de algo propio, dejando en el olvido el asistir a llorar, rezas y entregar flores y velas a cada una de las tumbas de los panteones de sus pueblos.

Martín Gómez, Filiberto Santis, Luis Alberto Sánchez, entre otros, han encontrado que los niños empezaron a salir a las calles con el vestido tradicional, pero con las caras pintadas, pidiendo calabacita, lo cual no lograron entender al inicio los vecinos, pero que terminaron por aceptar en algunos casos.

Muchos lamentaron que este fenómeno se esté dando, mientras que las mujeres son las que acuden en su mayoría a los panteones del pueblo, los hombres y jóvenes empiezan a abandonar estos sitios, que solo se conservan por las autoridades y por quienes le visitan, pero que se están quedando en el abandono.

Los días que se festejan son el 31 de octubre día de las almitas o de los niños muertos, el 1 de noviembre, las almas de los pequeños se retiran al medio día y dan paso a las almas grandes, al llegar las doce del día del día 2 ocurre lo mismo, se despide a las almas de los adultos y con ello se cierra el día dedicado a los muertos.

Para los indígenas chiapanecos no existía, dentro de su cosmovisión, el término morir; solamente la concepción de “sueño temporal” (muerte chiquita) y “sueño eterno” (muerte grande). En términos generales, puede decirse que los tres grupos étnicos de Chiapas de origen maya, zoque y chiapaneca festejan más o menos igual a sus muertos. Las únicas diferencias son las geográficas o de forma. En algunos pueblos los altares lo constituyen las propias tumbas; y en otros, se construyen altares tomando como base la mesa dedicada a los santos. De acuerdo con las tradiciones y costumbres, étnicas y populares, los seres vivos esperan con ansia los días 1 y 2 de noviembre de cada año para honrar con ofrendas, altares y oraciones, a las almas chicas y grandes (ánimas) que vienen a visitar a sus familias. Las almas chicas llegan a las 12:00 del 31 de octubre y se retiran a las 12:00 horas del 1 de noviembre; hora y fecha en que llegan las almas grandes, para retirarse el día 2.

Los altares generalmente se ponen sobre mesas o en su caso en el suelo, con ofrendas para los muertos que contienen lo que más le gustaba al muerto en vida, aunque lo que prefieren los ciudadanos es orar, rezar y quemar incienso como una bienvenida a esas almas a los hogares donde habitaron.

Una característica es que no puede faltar la fotografía de quienes perdieron la vida, se centran en el altar, donde también se les pone agua, comida, dulces y todo aquello que pueda simbolizar algo positivo para las almas, que aunque no todos, terminan por hacer rezos en el transcurso del día, así como visitar el panteón y permanecer en él por más de 8 horas y hasta dormir dentro.

Por Carlos Rafael Coutiño Camacho. Foto: corazondechiapas.com

 

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