QUÉ MÁS PUÉ…

Por Carlos Rafael Coutiño Camacho.

1.- Sindicalismo.

Siempre me he manifestado por el apoyo a los sindicatos, a las movilizaciones, a las acciones que demuestren la inconformidad de un gremio, las protesta son la mejor forma de visibilizar y demostrar la fuerza.

Coincido en que para que el león duerma con hambre, es necesario mantener el rebaño unido, solo así será difícil la caza, en efecto, eso es el sindicalismo, la unidad del trabajador para evitar sea agredida por el patrón.

Sin embargo,  hay quienes no entienden que un sindicato es la razón de ser de luchas de los antepasados por mejores condiciones laborales, ejemplo: 8 horas diarias, seguridad social, derecho de huelga, negociar y obtener cada vez más mejores condiciones, como no poner en riesgo la vida, el que muchos tengan becas, salarios dobles, incremento salarial, aportaciones de seguro de vida y mucho más.

Más allá de la confusión que tiene la Sección VII con una rispidez que asusta, están también aquellos que son realmente incongruentes y que solo están al servicio del patrón; sin duda estos últimos son los peores.

Sin embargo, la sección 50 del Sindicato de Salud, es punto y aparte, su fuerza radica en la falacia, la extorsión, la codicia, avaricia y falso poder. Es ahí donde se engaña y negocia con el gobierno del estado, para poder ganar más y más.

Los titulares de Salud, son solamente médicos, no conocen de política, ni estrategia ni nada que pueda tomarse en cuenta para las mesas con el sindicato de salud, que como bien dice su nombre es una sección del nacional.

En realidad, cada 1 de mayo, salen a las calles una cantidad impresionante de camisas rojas, argumentando su defensa al sindicato, de la fuerza que dice tener, que son ellos los buenos y malo el gobierno, entre consignas contra la autoridad y aplausos para ellos y sus dirigentes.

Sin embargo, la realidad es otra; solo el 20 por ciento de los que salen a la calle asegurando su amor al sindicato y exigiendo mejores beneficios para el sindicalismo, pertenecen a esa sección; los otros, simplemente son acarreados, utilizados, marginados, explotados y abusados por la 50.

Lo hacen, para decir que son muchos y que su fuerza es grande; cosa más vil, más repugnante, más impura se ofrece a los ojos de la sociedad, el engaño de quienes ahí están al frente de un sindicato que debería tener en cuenta que su fuerza está en el amor a la vida, al trabajo, a la dedicación pura y exacta de su vocación.

No a ver que negocian unos para perjudicar a otros, si bien es cierto que no es producto de María de Jesús Espinosa de los Santos, sí es una fiel y pésima copia de José Luis Díaz Selvas, es exactamente lo mismo que se hace, todos quieren ganar a costa de la derrota de los demás.

La sección 50, se ha convertido en el plato fuerte de la Sección VII, de quienes dirigieron antes y de quienes quieren dirigir después, Espinosa de los Santos, es aún, una mujer con muchas ganas, pero con nulo conocimiento, manipulada por varias fuerzas, le hacen creer que va bien y que está decidiendo por un futuro promisorio.

Mientras ella obedece, los grandes ganadores son los que le envían señales; el sindicalismo se convierte más allá del charrismo, en un parapeto para los trabajadores, un fracaso tal como quería el gobierno de Carlos Salinas de Gortari en su momento, todo al servicio del patrón.

El Secretario de Salud en Chiapas, José Manuel Cruz Castellanos, debería tener cuidado con las maniobras de quienes mesen la cuna en la sección 50, la realidad es que nada tiene que ver ni con lo que es la salud y menos con un sindicato, son momentos de apoyarse en expertos en la materia, en asesores chiapanecos.

Quien está en la Sección VII magisterial y de quienes estaban antes que Selvas, siguen diciendo a la señora Jesús, que es importante que se consiga plazas pero para ellos, que se demuestre la fuerza de los maestros y si son cesados por los paros o corridos por lo padres, entonces una plaza en lo administrativo en cualquier hospital.

La situación es crítica, porque no hay un tema de salud en la mesa, por el contrario represión y mentiras, o estás con Espinosa de los Santos, o estás fuera; esto ante el debilitamiento real de trabajadores, que hoy deciden estar de igual forma en el lado equivocado con la familia Díaz Selvas.

En realidad es difícil pensar en la salud de los chiapanecos, cuando se ve estas formas de quienes son sindicalizados pero que no conocen del sindicalismo, de quienes están en la opinión que primero soy yo y después yo; Chiapas seguirá por el mismo camino, si no hay un cambio de actitud, aunque no tanto como lo quiere López Obrador de que los médicos paguen por las medicinas.

Hasta dónde hay que caminar, para poder hacer realidad el trabajo de la salud en Chiapas, el problema no es el gobierno, el problema lo somos todos, por ejemplo, cuántas veces se ha dicho que los médicos son los que se llevan las medicinas para entregarlas en sus consultorios o farmacias, cuántas veces no se ha dicho que prefieren llevar a los pacientes a sus consultorios para que paguen y la consulta no sea gratuita.

Qué decir de los mismos trabajadores que en su afán de no pagar, a pesar del sueldo, también hacen lo mismo, en este caso para la reventa de esos productos, todo es a complacencia, pues el gobierno sabe y en su momento, todo lo disculpó, porque los gobiernos anteriores, no tenían calidad moral, ni vergüenza para castigar, es más, se aprovecharon para seguir el mismo juego perverso y justificar lo que ellos hacían desde lo más alto de la dependencia, Farrera y Carlos Eugenio fueron los últimos en hacerlo.

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