Columna Sur
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Héctor Narváez
De escritorio
Así se desempeñó Manuel Sobrino a su paso como dirigente estatal del partido Movimiento Ciudadano en Chiapas.
Y aunque ahora pretende engañar con que le dieron otra encomienda a nivel nacional, la realidad es que no hizo nada.
De escritorio. Fue un líder que solo se la pasaba en su oficina, sin tener un trabajo con las bases y los seguidores.
Bueno para nada
Esta telenovela había quedado en el pleito que tuvo hace muchos años con Willy Ochoa y por lo cual se fue a meter a MC.
Con el aún priista, se dice, se traían buenos negocios en cuanto al “outsourcing”, pero le ganó la ambición y prefirió hacer su propio camino. Nada más que, acostumbrado de pegarse a alguien para escalar, se encontró a Noé Castañón.
El entonces representante del PRI ante el Instituto de Elecciones de Chiapas, como ya sabemos, se agandalló una Senaduría en el 2018 y que eso le provocó un pleito con Manuel Velasco, hasta que intervino Ricardo Monreal y se pasó a la bancada del partido naranja. Y los que son del mismo rebaño, se toparon: Sobrino y Castañón.
Esta dupla, antes del 2024, andaban desesperados por quedarse con la dirigencia estatal de MC en Chiapas, no para hacer bien las cosas y ayudar al proyecto político del entonces candidato a la Presidencia, Javier Maynez, sino para hacer negocios con las candidaturas. Y ya cuando Sobrino estaba sentado en ese cargo, dejó de tomar en cuenta a su padrino en turno.
Ni tarde ni perezoso, se puso a las órdenes del Delegado Nacional de Movimiento Ciudadano para el estado, Javier Jaramillo, quien su único mérito es ser amigo del líder moral, Dante Delgado. Este tipo ha hecho muchas ridiculeces y rayó en lo absurdo, porque –hasta eso– afirman que es un borracho, y el cual era su nuevo aliado de Manuel para seguir permaneciendo como dirigente, pero todo se le vino abajo a este “bueno para nada”.
No le echó ganas
Siempre lo he comentado: las vueltas que da la vida. Sobrino, tanto que peleó el comité estatal y se le olvidó que lo que hizo en el pasado, le pasaría la factura.
Tras el proceso electoral del 2024, se daban las asignaciones de las Diputaciones Locales “pluris” y este fulano quería meter a la fuerza a Barbara Altuzar. Sin embargo, quedó Andrea Negrón quien ya venía trabajando en la elección del 2021 como candidata a regidora.
Ahora, la legisladora es la que toma su lugar, con muy altas expectativas de que las cosas mejoren para MC en Chiapas, además de que trae el respaldo de la cúpula del partido, pues me cuentan que es muy cercana del tesorero del Comité Nacional y también de cuadros jóvenes, que le apuestan a trabajar por el 2027 y 2030.
En tanto, Manuel no quiso crecer. Lo demostró cuando se le veía llegar a su oficina a la 1 de la tarde, con agenda previa, y la cual la cambiaba o la cancelaba, según se le antojaba o andaba de humor, tomando café y disfrutando el aire acondicionado, y sin atender a los liderazgos que lo buscaban, menos visitaba los municipios, hasta las últimas semanas, cuando se enteró que lo cambiarían y pretendió activarse, pero desde el principio no le echó ganas.
De escritorio. Así era este, que se creía un influyente político, pero no era más que un novato, que apenas recibió este nombramiento, se le subieron los humos y –como otros lo hacen, de todos los partidos—manejó las cosas desde sus cómodas oficinas, solo dictando órdenes como si fuera un capataz, en lugar de que fuera humilde y se dedicara a realizar un trabajo de campo. Porque a estas horas del proceso electoral del 2027, no se ven los aspirantes de MC por Chiapas. O al menos que ese haya sido su plan.
Moraleja: Quien siembra males… ¡Cosecha tempestades!
Al margen: Se calientan…
Los maestros empiezan a subir el tono de las protestas que mantienen en la Ciudad de México, ante la incapacidad del Gobierno Federal.
Anunciaron que realizarán una marcha de “antorchas encendidas” para un día antes de la inauguración del mundial de fútbol. Se calientan… ¡Los ánimos!
Por último: ¡No saben perder!
Morena, sus representantes y sus seguidores que caen en el fanatismo, alegan que el PRI ganó con fraude en Coahuila al comprar votos.
Si somos sinceros, el partido guinda ha hecho lo mismo, precisamente desde el 2018, en 2021 y 2024; nada más como que ahora la gente no les quiso recibir a ellos, que es otra cosa. No saben perder. ¡Y ese es otro defecto de ellos!
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