A FUEGO LENTO
Alberto Ramos García
La purga interna de Morena y la sombra de Washington
Las turbulencias no son nuevas en la política mexicana, pero lo que hoy sacude a Morena tiene un ingrediente distinto: el ruido externo.
La versión de que Estados Unidos habría solicitado la extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, junto con otros funcionarios, no solo tensiona la relación bilateral; exhibe, una vez más, las grietas internas de un movimiento que presume superioridad moral, pero que cada vez se parece más a aquello que juró combatir.
En medio de ese oleaje, Morena se dispone a renovar sus estructuras internas.
Consejeros nacionales y dirigencia no se eligen en un vacío, lo hacen bajo sospecha, bajo presión y bajo la incómoda sensación de que el discurso anticorrupción empieza a quedarse sin sustento práctico, porque si algo ha caracterizado al partido en el poder es su habilidad para administrar narrativas, aunque la realidad insista en desmentirlas.
La eventual llegada de Ariadna Montiel a la presidencia del partido, acompañada por Citlalli Hernández en la estructura electoral, no representa necesariamente un relevo, sino una continuidad disciplinada. Morena no está renovándose, está cerrando filas, y cuando un partido cierra filas en medio de cuestionamientos graves, no es fortaleza lo que transmite, sino miedo.
El discurso de Montiel no deja lugar a duda; Ariadna habla de “trayectorias impecables”, de desterrar prácticas indebidas y de consolidar la transformación. Palabras correctas, sí, pero peligrosamente recicladas.
En política, repetir consignas sin resultados es el primer síntoma de desgaste y Morena empieza a mostrarlo.
El problema no es lo que se dice, sino lo que se calla.
Mientras la dirigencia insiste en la unidad, en redes sociales proliferan versiones inquietantes, desde señalamientos sobre presiones internacionales, supuestas investigaciones y hasta un cerco en torno al círculo cercano del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Nada de esto ha sido confirmado con pruebas contundentes, pero el simple hecho de que tales narrativas encuentren eco revela un deterioro en la credibilidad pública.
La política mexicana siempre ha convivido con el rumor, pero cuando el rumor se vuelve verosímil, es porque algo más profundo está fallando.
Más grave aún son las versiones que apuntan a movimientos inusuales, como supuestos traslados de alto nivel bajo resguardo militar o reuniones privadas cargadas de hermetismo.
De nuevo no hay confirmación oficial, pero el silencio institucional alimenta la especulación, y la especulación, en política, es veneno puro.
Morena enfrenta hoy una paradoja incómoda, llegó al poder denunciando la corrupción del viejo régimen, pero ahora debe demostrar que no está repitiendo sus patrones y hasta ahora, la evidencia pública no le favorece del todo.
La narrativa de “soberanía nacional” y “no intervención” choca frontalmente con cualquier insinuación de presión extranjera. Si el gobierno permite que estas versiones crezcan sin aclaración, el mensaje implícito es de debilidad y si las desmiente sin pruebas sólidas, corre el riesgo de agravar la desconfianza.
No hay salida fácil para el partido en el poder y que empieza a debilitar la credibilidad de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Lo que está en juego no es solo el control interno de Morena, ni la designación de candidaturas rumbo a 2027, lo que está en juego es la credibilidad de un proyecto político que prometió ser distinto y que hoy se ve atrapado entre sus propios discursos y una realidad cada vez más difícil de maquillar.
Porque al final, la pregunta no es si hay crisis; la pregunta es cuánto más puede sostenerse la narrativa antes de que la realidad termine por derrumbarla. Al tiempo.
Finalmente…
Ricardo Monreal salió con la espada desenvainada a decirle a los gringos que si se meten con el Gobernador de Sinaloa, se meten con todo México
Según el senador, defender a Rocha Moya es lo mismo que defender a la patria, poniendo el pecho por el gober ante cualquier intento de la justicia extranjera por meterle mano
¡Se puso caliente la cosa! Monreal asegura que no habrá mexicano que se quede sentado mientras Washington lanza sus dardos, convirtiendo un pleito legal en una verdadera causa nacionalista 制. ¡Comparte y dinos: ¿Tú también sientes que defender a un político es defender a tu patria o crees que Monreal le está echando demasiada crema a sus tacos?!
Nos leemos mañana, Dios mediante , y recuerden : ¿Para 2027, pasará Ángel atorres a Culebro , los nuevos filtros de honestidad en Morena?
